Nuestra misión: testificar como eran nuestras vidas, como el Señor Jesús nos llamó, y como nos ha transformado por medio del poder de su Santo Espíritu.

INVITACIÓN Y PROGRAMA

¡Lo invitamos a nuestros desayunos! Visítanos todos los sábados en Restaurante Tony Roma's de Metrocentro.

Estimado visitante, tenemos el gusto de invitarle a nuestros desayunos en los días sábado para compartir con usted de las cosas maravillosas que nuestro Dios está haciendo en nuestras vidas.

PROGRAMA
• Bienvenida y oración para los alimentos
• Pláticas en las mesas durante el desayuno
• Exposición de la visión de la Fraternidad
• Colaboración económica
• Oración por las peticiones
• Anuncios
• Comentario
• Testimonios de lo que Dios hace en nuestras vidas

Mayo - "ME SENTÍA DEFRAUDADO POR DIOS" - Testimonio de Pedro Viaud Vides - Primera Parte

Yo crecí en un hogar muy sano. Éramos cinco hijos y no nos faltó nada. Fui a la Escuela Americana donde aprendí el Inglés desde pequeño. Entré a la Universidad Nacional donde comencé a estudiar arquitectura. Tuve la bendición de tener un buen trabajo en la financiera Roble cuando se construía Metro Centro, en la segunda etapa. Trabajé como dibujante arquitectónico. En el fondo me sentía vacío, y opinaba que la vida no valía la pena vivirse, porque no le encontraba un propósito a nada. Me parecía que la única razón para existir era hacer dinero, tener un título, tener un nombre, ser alguien, tener una familia y luego morir.

Marzo - "CONFIANDO EN JESUCRISTO" - Testimonio de Alex Dueñas

Quiero comenzar por darle gracias a Dios porque dos de mis hijos a temprana edad han sido transformados por Jesús, algo que yo le había pedido siempre diciéndole: Señor no permitas que mis hijos recorran el camino que yo tuve que recorrer para reconocerte. El 26 de Septiembre del año pasado hizo un año que comencé a pasar por una prueba. En 15 días fui operado tres veces. Yo que nunca en la vida había enfermado. Los médicos comenzaron a hablar de biopsias esto y lo demás. Y yo les dije a ellos: Ahora que hemos descubierto el problema, solucionémoslo ya. Mire – dijeron – no ponga en mi boca palabras que yo no he dicho.

Febrero - "SIN ESTOMAGO Y CON APETITO" - Testimonio de Rafael Espinosa (Toto)

Hace nueve años, repentinamente me detectaron un cáncer invasivo grado 3, así que por eso no tengo estómago. Tengo unido el esófago al intestino, y lo único que el Señor no me pudo quitar fue el apetito, porque si de algo padezco, es de hambre. Me operaron y estuve treinta y un días con sonda por donde me daban un líquido especial mientras me cicatrizaba la unión esófago intestino. Mi esposa solo me humedecía los labios con un algodón y agua. Así pasé treinta y un días, conectado a una máquina que me daba de ocho a diez gotas por minuto, y ese era mi alimento. Cuando me dieron el alta en el hospital, me fui con todo y sonda para mi casa a pasar otros treinta días más, de modo que a los sesenta y un días de mi operación, vino el médico, me retiró todas las sondas y me dijo: Puedes empezar a comer.

Enero - "CON AUTORIDAD EN EL NOMBRE DE JESÚS ORDENÓ LA SANIDAD DE MI PIERNA" - Testimonio de Salvador Avilés

Hace más o menos un mes, me junté en el Seguro Social, con un amigo de infancia de mi hermano y conocido mío, y tuve la oportunidad de invitarle a este mi Capítulo Siete Mares. Aceptó la invitación y el sábado siguiente, vino y tengo entendido que aceptó a Jesús como su Señor y salvador. Una semana después veo la esquela de que esta persona había fallecido. Yo me sentí agradecido con Dios, simplemente porque se que para allá vamos todos, y siento que el objetivo primordial de todo ser humano es alcanzar la gracia de Dios.
La otra cuestión es que como casi no podía andar, desde hace varios años venía haciendo ejercicios. Comencé caminando cinco minutos, después diez, después quince, luego una hora, y hora y media. Además hacía otros tipos de ejercicios como correr, y subir y bajar gradas. Había llegado a cincuenta minutos, y estaba subiendo yo las escaleras, cuando una empleada me dijo: Eso yo lo hago pero corriendo. Entonces yo me quise poner a la altura de ella y comencé a subir y bajar escaleras corriendo. Comencé con cinco minutos, diez minutos, quince minutos y cuando llegué a los cincuenta minutos, al terminar de subir las gradas, me falló la pierna derecha, no me sostuvo, y entonces comencé con ese problema. Pasé una semana aguantando un fuerte dolor antes de ir al médico. Me tomaron una radiografía y resultó que tenía una rotura o fisura en el cartílago que recibe la cabeza del fémur. El médico me dijo: Mirá, aquí lo único, es tener paciencia. No te puedo recomendar otra cosa. Tenés que tener paciencia, y la señal de que tu pierna va a estar bien será cuando te pueda sostener, cuando ya no se te afloje. Y resulta que por la gracia de Dios un sábado, después del desayuno, una persona de este capítulo oró por mi dolencia. Fue una breve oración con autoridad en la que ordenaba en el nombre de Jesús, que el dolor de mi pierna despareciera y que cualquier daño fuera reparado para honra y gloria de Jesús. Fue una oración sencilla y al día siguiente cuando yo me levanté de la cama, que era cuando más sentía la falta de firmeza de la pierna, no tuve ese problema al pararme, ya no se me iba la pierna y me soportó perfectamente. Entonces fui al médico y me mandó a tomarme otras dos radiografías. Se las llevé y entonces se mostró un poco sorprendido y me dijo: Mirá, quiero que me des tiempo para estudiar estas radiografías con un radiólogo. Venite mañana – me dijo, así que al día siguiente llegué donde el doctor, que me dice: Mirá, fijate que tenés tu cartílago completamente sano, no aparece la rotura que tenía, y ahorita, si tenés algún dolor, se debe a contracciones musculares, nada más. El dolor se me ha ido quitando poco a poco, y ahorita ya puedo caminar perfectamente, y pronto voy a comenzar a hacer ejercicios que es algo que me cae muy bien. Al venir a este capítulo Siete Mares y ser curado de ese dolor que era muy fuerte, siento un entusiasmo por vivir, una alegría de vivir, una capacidad para apartar mi voluntad para hacer la voluntad de mi Señor Jesús. Estoy viendo cada vez más la mano de Dios actuando en una serie de cosas, que antes habría dicho que eran coincidencias. Veo la mano de Dios en mi relación con mi familia y con la demás gente, pues yo era una persona muy introvertida, pero el Señor me ha cambiado.

Diciembre - "LA CARTA AL NIÑO DIOS" - Por Max Mejía Vides

Por esta época navideña, vienen a mí recuerdos de mi niñez en un San Salvador por cuyas calles iban lentos tranvías tirados por mulas, y el alumbrado público de algunas esquinas era con lámparas eléctricas de arco de carbón de destellante blanca luz. Frente a mi casa, todos los años escenificaban la pasión, comenzando por el Edén hasta la visita de los reyes magos. Me intrigaban las posadas. Temprano de la noche, un grupo de adultos acompañados de una multitud de cipotes menores sonando pitos de agua y cantando alabados al son violines, guitarras y matracas, llevando las imágenes de San José y María, iban de casa en casa pidiendo posada para aquella pareja digna de misericordia. No puedo olvidar las ocasiones en que mi madre le cerró la puerta a aquella pareja divina, hasta que cierta noche, la abrió de par en par para darles posada y que pasaran la noche en casa. También era de rigor agasajar a los pequeños acompañantes con refrescos y dulces, para luego despedirlos. Por aquellos dorados tiempos era una tradición escribirle una carta al niño Dios. Yo ya estaba en Kinder del Colegio Bautista donde la directora norteamericana de apellido Mckachecum me enseñó a escribir las primeras letras del alfabeto, que me sirvieron para escribirle al niño Dios mi primera carta. Como es natural no tenía noción de lo que es una carta y en realidad era una nota sin dirección ni remitente. Como de esa primera carta nunca obtuve respuesta, dejé de escribirle al Niño Dios y me volví casi un ateo. Pasó el tiempo y fue necesario que transcurrieran unos cincuenta años para que mis deseos de niño inocente entonces, y convertido en adulto pecador, llegasen a concretarse, al conocer en persona a quien ya no era el niño de Belén, sino todo un hombre pleno de amor, divinidad, santidad y bondad; regio hombre de palabra, ejemplo digno de imitar y deseoso de prodigar perdón y salvación a quien de corazón le busque.

Noviembre - "DIOS MIO, DEVOLVEME MI FAMILIA Y DAME UN TRABAJO" - Testimonio del Ing. Reinaldo Ernesto Lemus Peñate

Soy Ingeniero Civil y vengo de una familia bien humilde. Mi madre hacía dulces de a centavo y mi padre era tejedor. Gracias a Dios me pusieron a estudiar. Saqué mi bachillerato me vine a estudiar a la Universidad en 1964. Empecé a estudiar ingeniería electromecánica y como podía tocar guitarra, y era futbolista de primera categoría, tocaba y cantaba. Comencé a consumir droga, alcohol, mujeres, todo lo que el mundo ofrece, y me retiré de la Universidad. Volví a ingresar, empecé a estudiar economía pero siempre con el mismo problema, tuve que retirarme de economía. Recuerdo que mi hermano Ingeniero electromecánico, que me daba todo, me pidió el título y como no lo tenía, me echó de la casa.

Septiembre - "NO HAY NADA IMPOSIBLE PARA DIOS" - Testimonio del Dr. Abelardo Chávez

Cuando yo tenía cincuenta y cinco años pensé, bueno yo no voy a tener retiro. Porque antes, siendo uno independiente no podía cotizar en el ISSS. Y dije, ¿Cómo hago? La única forma era trabajar. Me arrodillé en mi escritorio y le dije; Señor, si es tu voluntad, que me den un trabajo. Vos sabés mis obligaciones y me gustaría tener un buen retiro. Así pues, que me llamen y que me rueguen, para saber que es tu voluntad. A los quince días, me llamaron y me rogaron. Y aquí estoy, viviendo de mi retiro. Para Dios no hay nada imposible. Al llegar a la Fraternidad, seguí la corriente de los ganadores. Los ganadores leen la Palabra de Dios. Los ganadores asisten a las reuniones. Los ganadores sirven a Dios. Me metí a servir, y el Señor me ha dado mucho. En una reunión de mi Capítulo me dijo un compañero al final de la reunión: Dice el Señor que vas a ir a Estados Unidos para servirle. Ese hombre me dijo eso, y yo no lo tomé en cuenta.

¡Es fácil!

En el pasado, hombres y mujeres que querían servir al Señor tuvieron que ser entrenados en seminarios por muchos años antes de ministrar.

Hoy día, cristianos ordinarios están descubriendo como es de fácil servir al Señor desde su primer día en la fe, reconciliando sus familiares y amigos con Dios y viendo milagros en el proceso.

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